Los géneros musicales han muerto darle categoría apesta y más en música

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Hubo un momento en el que la música electrónica de baile se dividía prácticamente en dos grandes géneros: techno y house. Pero aquellos años hace mucho que quedaron atrás, y la música tomó caminos muy variados ampliando los ritmos, métodos compositivos, sonidos y texturas. Para hacer frente a la necesidad de explicar las características de un track, disco o artista durante este tiempo han ido surgiendo multitud de nuevos géneros musicales. ¿Seguir este patrón de descripción es el camino correcto?.

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Hubo un momento en el que la música electrónica de baile se dividía prácticamente en dos grandes géneros: techno y house. Pero aquellos años hace mucho que quedaron atrás, y la música tomó caminos muy variados ampliando los ritmos, métodos compositivos, sonidos y texturas. Para hacer frente a la necesidad de explicar las características de un track, disco o artista durante este tiempo han ido surgiendo multitud de nuevos géneros musicales. La pregunta que surge ante esto es si seguir este patrón de descripción es todavía el camino correcto.

Los géneros musicales nuevos suelen ser siempre híbridos, nombres creados de la fusión de elementos de varios estilos –el mejor ejemplo es el archiconocido tech house- y en ocasiones sirven de apoyo a clubbers, artistas o críticos musicales para definir de forma más concreta algo tan intangible como la música. Pero seamos realistas: hace ya un tiempo que lo de los géneros musicales, al menos en música electrónica, se nos fueron de las manos.

No hay quien pueda seguir el ritmo a este nacimiento constante de estilos, que muchas veces parecen ser incluso el mismo género inicial, con idénticas características pero distintos enfoques. Además, como no existe un método infalible para respaldar esta clasificación cada quien considera unos parámetros para unas cosas u otras. Sin ir más lejos la clasificación de tracks de Beatport muchas veces es de risa.

Esto tiene dos efectos negativos: por un lado espanta a los que se quieren iniciar en música electrónica y se pierden en esta marabunta de nombres absurdos. Por otro, se tiende a clasificar a artistas de una forma harto simplista, que en el fondo es negativa en una época en la que la abundancia de tracks hace que muchos artistas galopen de un estilo a otro sin que ello suponga una discordancia en el desarrollo de una sesión. Al revés: si el DJ sabe lo que hace y bucea entre estilos afines aporta a los sets mayor variedad de matices. Más rollo.  Pues bien, parece ser que las universidades que estudian el tema de la musicología también consideran que esta situación se pasó de rosca y han desarrollado un estudio en el que aseguran que los géneros musicales han muerto. Que son completamente obsoletos para el panorama musical actual.

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Como alternativa proponen limitar a sólo tres adjetivos la descripción de un track o estilo musical: estimulante (describe la intensidad o energía de la música), valente (describe el espectro de emociones que produce la música, de triste a alegre) y profundo (describe su intelectualidad y sofisticación). Consideran que llevamos años equivocándonos en la forma de describir la música, algo que ha llevado a que en la actualidad, con un mestizaje musical y una fusión de estilos con cotas inigualables, sea muy difícil describir un track apelando a un único estilo. Cada vez es más necesario ir creando nuevos nombres para géneros híbridos, de características muy concretas, que igualmente acaban obsoletos al poco y deben ser combinados junto a otros géneros para describir la música. O sea, un caos.

El estudio acierta en varios aspectos fundamentales. El primero, que los géneros ya no nos sirven para describir correctamente la música. Pero por otro lado, ¿qué importa de qué género sea una canción? Al final esta diferenciación sólo sirve para que la gente piense menos en lo que está escuchando de verdad o peor aún, que tenga prejuicios a la hora de escuchar un track. Si no te gusta el tech house, por ejemplo, no vas a estar predispuesto a disfrutar de un track catalogado como tal, aunque muchas veces pueda no tener nada que ver con la idea que tenías de este estilo. La prueba de que algo falla es la general propensión de los DJ a no querer ser catalogados en un estilo. Porque saben que apestan.

Lo importante en la música son las sensaciones que se despiertan en las personas. Parece algo evidente, pero al final no lo es tanto. Seguimos un patrón de pensamiento en el que damos por sentado que todo debe poder ser explicado al dedillo, y en el fondo, sabemos que no nos sirve. ¿Se pueden catalogar los sentimientos? ¿Qué es la música sino la representación de los estados de ánimo y los sentimientos? Insisto: catalogar la música electrónica en estilos apesta. Apesta a snobismo, a simplificar, a poner barreras. ¿De verdad necesitamos ponernos barreras en música? Deberíamos replanteárnoslo.

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