¿Sentir y vivir que estas en un festival sin estar presente en el festival? ¿Será posible?

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El mundo de la realidad virtual promete mucho para este 2016, y trasladado al mundo de la electrónica podría ofrecer una serie de posibilidades nunca antes vistas con la que el futuro estará más cerca que nunca.

Ahora mismo están en boca de todos. Las gafas de realidad virtual son trending topic en cualquier charla que tenga que ver con la tecnología. Muchos son los que afirman que seguramente sea una moda pasajera, pero si Samsung y Sony han apostado tan fuerte por ello, alguna razón existirá.

Lejos quedan aquellas películas ochenteras en las que la realidad virtual se presentaba como un invento del futuro con el que el concepto de percepción daría un giro de 180º. El tren imparable de la tecnología ha avanzado y ese futuro ya ha llegado. Todas las convenciones tecnológicas poseen ya un apartado especial para la realidad virtual, sin ir más lejos ya hemos podido ver cómo es posible jugar a un shooter (como el Call of Duty) con un arma de plástico y unas gafas. Corres, andas, te mueves apuntas y disparas sin desplazar tu cuerpo.

Dirás que padre a todo esto pero ¿qué tiene que ver con la música electrónica? Mucho. Durante la pasada Miami Music Week no solo se presentó una gran cantidad de música nueva a cargo de los mejores DJ, sino también tecnologías que nunca habíamos visto hasta entonces implantadas (al menos de esta manera) en la escena electrónica mundial. Hardwell quiso que su fiesta el pasado 16 de marzo en Nikki Beach fuese retransmitida a todo el mundo en formato 360º, es decir, existía la posibilidad de usar unas gafas de realidad virtual para sentirse inmerso en el evento, eso sí, como si fueses un fantasma.

El holandés ha abierto la puerta a un mundo nuevo que seguro será explotado no dentro de mucho. ¿Te imagináis ir a Tomorrowland sin ir a Tomorrowland? o ¿Ir a Corona Capital estando en la otra punta del mundo? Parece que si la tecnología sigue su curso normal esto será posible no dentro de mucho. A partir de ahí entra en juego la experiencia, porque por supuesto ni las mejores gafas del mundo podrán hacerte vivir esa sensación única que te recorre el cuerpo cuando estás en un festival. Pero se puede afirmar que se está dando un giro brutal al concepto de streaming tal y como lo conocemos hoy.

Como toda evolución, la realidad virtual tiene sus partes positivas y sus partes negativas. Entre las positivas cabe destacar la obvia, la inmersión en un evento que está a miles de kilómetros y poder disfrutar de él sin haber pagado nada. Entre las negativas por supuesto que no se puede equiparar a una experiencia en primera persona y que no deja de ser un streaming, con el único extra que podrás ver a gente a tu alrededor, gente con la que te será imposible interactuar, ‘forever alone’.

La idea de que esto pueda tener lugar en un futuro muy cercano sobrecoge y a la vez alimenta nuestra curiosidad debido a la cercanía de ese futuro que jamás nos imaginábamos que llegaría. ¿Qué será lo próximo? ¿Un holograma de un DJ pinchando en 20 salas a la vez?

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