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Inventan término “NECROFANS”, ¿Eres un necrofan y no lo sabes? el 2016 estuvo lleno de ellos

¿Eres un necrofan y no lo sabes?

En 2016 se ha acuñado un nuevo término para referirse a los fans de músicos/artistas/famosos fallecidos, a los que no se conocía o hace ni caso pero se ama cuando mueren, debido a la avalancha de condolencias por todos los que han pasado a mejor vida durante el año que acabamos de terminar.

«F*ck 2016!!», «Oh no, (Nombre del fallecido en cuestión). Tú, no», «Nooo… Que se acabe ya 2016», ¿Por qué te fuiste (Fulanito/Menganita)?». Son expresiones que a lo largo de todo el año, y sobre todo los últimos meses que fueron especialmente prolíficos en defunciones de artistas, literalmente inundaron las redes sociales. ¿Qué parte hay de sentido dolor y qué parte de autoprotagonismo? ¿Lo hacemos para diferenciarnos o para seguir al rebaño? ¿Postureo o identificación con el fallecido? Sólo nos invaden respuestas subjetivas  que plantean un análisis más profundo de la viral y nueva situación que estamos viviendo.

Entrar en las redes sociales durante este año muchas veces ha significado recibir una avalancha de «sentidos» comentarios, despedidas y lamentos por los recientes fallecimientos de cantantes y personajes famosos. El Last Christmas de George Michael, Starman de David Bowie o Purple Rain del artista antes conocido como Prince resonaron en bucle en nuestros oídos como si de música de ascensor se tratase. Y es que ciertamente muchos han muerto este año: David Bowie, George Michael, Prince, Leonard Cohen, Manolo Tena, Juan Gabriel (compositor y cantante de rancheras), Glenn Frey (guitarrista de The Eagles), Maurice White (fundador de Earth, Wind & Fire), Sharon Jones (reina del soul), Merle Haggard (cantante country), Malik Taylor (fundador de A Tribe Called Quest), George Martin (productor de los Beatles), Leandro «Gato» Barbieri (compositor de la BSO de El Último Tango en París), Frank Sinatra Jr., Vanity (artista pop)…

Los lamentos en redes sociales han sido la expresión de un sentir global por iconos musicales que curiosamente han despertado más amor y adversión que las víctimas de, por ejemplo, guerras al otro lado del Mediterráneo que nos han dejado cientos de muertos y desaparecidos casi a diario. Ya poca gente se hace eco de los bombardeos, muertes y sufrimiento real de cientos de personas que viven en sus carnes el horror de la guerra, sin que la presión social haga casi nada para impulsar a los gobiernos y organismos gubernamentales a acabar con la barbarie que se da cada minuto en las costas del Mediterráneo. Ojo, no queremos entrar en la crítica ni en el juzgar, pero sí señalamos que se trata de un comportamiento colectivo (en el que seguro todos hemos caído) cuanto menos curioso.

Porque esta realidad virtual sobredimensionada que se vive a diario en las plataformas sociales es merecedora de estudio, es una necesaria reflexión de expertos en la materia. Freud se pondría las botas estableciendo las causas y consecuencias, por qué nos comportamos de esta manera, por qué se trata de una costumbre tan normalizada en estos días. Lo que sí podemos concluir es que estos comportamientos son el motor de nuestros «alter egos» virtuales, que juegan con las reglas marcadas por aquellos que idearon y moldearon estas plazas en la nube.

El contrapunto a esta vida virtual es bajar a ese Facebook terrenal llamado bar, donde la gente sigue conversando sobre sus verdaderos dolores. Problemas comunes que siguen siendo el principal tema de conversación, algunos banales como el resultado del partido de la noche anterior y otros más profundos como las penuarias laborales, sociales o afectivas que sufrimos. Es un alivio comprobar que esos comportamientos en general sólo forman parte de las redes sociales que los soportan.

Porque, sinceramente: ¿Habéis sufrido con la pérdida de los difuntos famosos de 2016? Sin duda estamos ante una nueva especie virtual, los necrofans (término creado por Jordi Corominas). Se refiere a personas hambrientas de autoprotagonismo en redes movidas por la necrológica del día que ejemplifican una nueva etapa donde se valora la diferenciación, pero se aplica en cierta forma el borreguismo en masa, con la repetición sistemática de una noticia sin aportación de matiz alguno.

No queremos decir que no podamos sentir algo, en mayor o menor medida, cuando un cantante nos deja. Porque es una realidad que estas figuras icónicas nos generan empatía a través de sus canciones y nos acercan a su figura y vida, llegando a formar parte de nuestro mundo de diferentes formas y maneras. Pero reconozcamos que resulta sorprendente cómo un cantante o artista, sea la que sea para cada uno, pueda provocar tal oleada de menciones sentimentales a personas con vidas tan dispares.

La medición temporal en años, no es más que eso, una forma de medición creada por el hombre. El 2016 no tiene nada de malo en sí, sólo es una medición temporal que se utiliza en el mundo occidental. Las personas van a seguir muriendo, sean famosos o no tanto, eso nadie lo puede cambiar. Pero lo que sí nos podemos plantear es nuestra reacción en redes sociales ante estos acontecimientos y valorar hasta qué punto «postureamos» con la muerte de estos ídolos.

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